Vivir en un edificio de madera: qué cambia y por qué importa - Zubi Cities

En Zubi Group, apoyamos a los afectados por la DANA y a la reconstrucción de sus comunidades a través de Fundación Felisa

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Qué significa vivir en un edificio construido con madera

¿Qué cambia realmente cuando la estructura de un edificio se resuelve con madera técnica? En este artículo explicamos los beneficios de sistemas como el CLT en el confort térmico y acústico, su impacto positivo en la calidad del aire interior y desmentimos los mitos sobre la construcción en madera. Todo ello aplicado al modelo residencial del proyecto Madreselva.

Cuando pensamos en una vivienda de calidad solemos fijarnos en la orientación, la ubicación o la eficiencia energética. Sin embargo, hay otra pregunta que empieza a ganar relevancia… ¿de qué está hecho el edificio en el que vivimos?.

Los materiales no sólo determinan la huella ambiental de una promoción. También influyen en cómo se construye, en cómo envejece el edificio y en la experiencia cotidiana de quienes lo habitan. Vivir en un edificio de madera estructural es, cada vez más, una de las formas en que esa influencia se hace visible.

La construcción en madera empieza a ocupar un lugar relevante en el desarrollo residencial contemporáneo. No se trata de recuperar técnicas del pasado ni de experimentar con soluciones poco probadas. Hablamos de sistemas constructivos avanzados que combinan industrialización, precisión técnica y una atención creciente al bienestar interior.

En este artículo explicamos qué cambia realmente cuando la estructura de un edificio se resuelve con madera técnica, cómo funciona el sistema constructivo, qué efectos tiene sobre el confort interior y qué ideas equivocadas siguen generando dudas sobre este tipo de edificios.

La madera que no se ve, pero que define cómo se construye el edificio

Durante la última década, la construcción en madera estructural se ha incorporado con normalidad a la arquitectura residencial en muchos países europeos. Sistemas como el CLT (Cross Laminated Timber) o madera contralaminada permiten levantar edificios de varias plantas mediante paneles de madera técnica de gran formato. El CLT se fabrica a partir de capas de madera maciza encoladas en direcciones cruzadas que forman paneles estructurales de gran formato. Estos paneles pueden funcionar como muros portantes, forjados o cubiertas y ofrecen una estabilidad estructural comparable a la de otros sistemas constructivos habituales de acero u hormigón.

Una de sus principales ventajas es que se produce con una gran precisión en fábrica y llega a la obra listo para su montaje. Esto permite trabajar con procesos más industrializados y con un mayor control sobre cada fase de la construcción. El resultado es una obra más ordenada y silenciosa, que genera menos residuos, con menos dependencia de procesos húmedos y con una ejecución más previsible y rápida.

Qué cambia cuando el edificio está construido con madera

Las diferencias entre un edificio con estructura de madera técnica y uno con estructura de hormigón no siempre se perciben a simple vista. Muchas veces aparecen en cómo el edificio responde al clima, al ruido o a la calidad del ambiente interior. Algunas de las más relevantes son:

Confort térmico y acústico más estable

La madera tiene una conductividad térmica significativamente menor que la de materiales como el hormigón, el acero o el ladrillo. Esto significa que transmite el calor con más dificultad, lo que ayuda a mantener temperaturas interiores más estables. Cuando esta propiedad se combina con una envolvente bien diseñada y sistemas de climatización eficientes, el edificio necesita menos energía para mantener el confort interior.

La madera también posee propiedades higroscópicas, es decir, puede absorber y liberar humedad de forma natural, contribuyendo a mantener niveles de humedad relativa más equilibrados dentro de la vivienda.

En términos acústicos, la estructura laminar del CLT ayuda a amortiguar vibraciones y reducir la transmisión del ruido, siempre que los encuentros constructivos estén correctamente diseñados.

La calidad del aire interior

La calidad del aire es uno de los factores que más influyen en el bienestar dentro de una vivienda. La madera estructural certificada y tratada con adhesivos de bajas emisiones no libera compuestos orgánicos volátiles nocivos durante su vida útil. Además, su estructura porosa contribuye a regular ciertos parámetros del ambiente interior. En edificios contemporáneos, este sistema estructural suele combinarse con ventilación mecánica de doble flujo, que renueva el aire interior de forma continua mientras recupera energía del aire extraído.

En proyectos como Madreselva, de Zubi Cities, la combinación de madera estructural, ventilación eficiente, aerotermia y diseño bioclimático permite reducir de forma notable la demanda energética respecto a un edificio convencional comparable. El resultado es un ambiente interior más estable y una menor dependencia de sistemas de climatización intensivos.

El material también influye en cómo percibimos el espacio

Más allá del rendimiento técnico, el material condiciona la forma en que experimentamos los espacios. Diversas investigaciones en diseño biofílico han analizado cómo los materiales naturales, entre ellos la madera, pueden influir en la percepción del bienestar en interiores. Y algunos de estos estudios han observado asociaciones entre entornos con presencia de madera y niveles más bajos de estrés fisiológico o una mayor satisfacción ambiental.

Estos resultados deben interpretarse con cautela. No se trata de atribuir propiedades terapéuticas a un material, pero sí muestran algo tan relevante como que la elección de materiales forma parte de la experiencia del espacio. En arquitectura residencial, esta reflexión se traduce en interiores donde la eficiencia técnica se combina con una atención cuidadosa a la calidad ambiental y material de la vivienda.

Zubi Cities – Madreselva – VP4
Madreselva ene26 captura02

Mitos que siguen generando dudas sobre la construcción en madera

A pesar de su expansión en Europa, la construcción en madera todavía arrastra algunas ideas erróneas que conviene revisar y que argumentamos a continuación:

«La madera se quema fácilmente»

Los edificios construidos con madera estructural deben cumplir exactamente las mismas normativas de seguridad frente al fuego que cualquier otro edificio, con la particularidad de que es además más predecible. Cuando un panel de CLT se expone al fuego, su superficie se carboniza y genera una capa protectora que ralentiza la propagación hacia el interior del panel. Este comportamiento está estudiado y permite calcular con precisión la resistencia estructural en caso de incendio.

«La madera dura menos»

La durabilidad de un edificio depende sobre todo del diseño constructivo. Si la estructura está correctamente protegida de la humedad y se ejecutan adecuadamente los encuentros constructivos, un edificio de madera puede tener una vida útil comparable a la de cualquier edificio convencional. En Europa existen estructuras de madera con varios siglos de antigüedad que siguen en uso.

«Construir con madera implica deforestación»

La madera utilizada en construcción estructural suele proceder, y así lo exigimos en Zubi Cities, de bosques gestionados de forma sostenible y certificados, como los que cuentan con sello FSC o PEFC. Estos sistemas garantizan que la extracción de madera se realiza con criterios de regeneración forestal y trazabilidad en toda la cadena de suministro.

Cada metro cúbico de madera estructural almacena aproximadamente una tonelada de CO₂ capturada durante el crecimiento del árbol, que permanece retenida durante toda la vida útil del edificio. La madera es, de hecho, el único material estructural que funciona como sumidero de carbono en lugar de fuente de emisiones.

La trazabilidad de los materiales y su impacto ambiental empiezan a ser aspectos cada vez más relevantes en el sector inmobiliario, como ya explicamos en el artículo sobre el papel de los materiales en los proyectos inmobiliarios con criterios ESG. La normativa europea avanza en esa dirección y el nuevo DB-SA del Código Técnico de la Edificación exigirá medir y documentar el impacto ambiental de los materiales en cada proyecto, como analizamos en nuestro artículo sobre carbono embebido y el DB-SA.

Madreselva, cuando el modelo se convierte en realidad

Las ventajas de la construcción en madera se comprenden mejor cuando se observan en proyectos concretos. Madreselva muestra cómo este sistema puede integrarse dentro de un modelo residencial pensado para responder a algunos de los principales retos actuales de la vivienda como lo son la eficiencia energética, la reducción del impacto ambiental y la calidad del espacio interior.

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El edificio combina estructura de madera técnica con otros materiales, una solución híbrida que permite optimizar el comportamiento estructural y energético del conjunto. La propuesta se completa con estrategias como aerotermia centralizada, generación fotovoltaica y ventilación mecánica de doble flujo, que contribuyen a reducir de forma significativa la demanda energética respecto a promociones convencionales. El proyecto aspira a la certificación ambiental VERDE 4 Hojas y a una calificación energética elevada, concretamente “A” en el consumo de energía primaria y también “A” en las Emisiones de CO2, indicadores que reflejan una aproximación integral al diseño del edificio.

Como explicamos en el artículo Vivir hoy con los estándares del mañana: el modelo Madreselva, la madera forma parte del sistema estructural del edificio y no se plantea únicamente como un recurso estético sino como una decisión clave que influye tanto en la forma de construir como en la experiencia cotidiana de quienes vivirán en él.

Repensar cómo desarrollamos la vivienda

La forma en que diseñamos y construimos vivienda está empezando a cambiar. La presión por reducir emisiones, la necesidad de mejorar la eficiencia energética, el foco en el bienestar interior o la falta de mano de obra están poniendo en cuestión muchas de las decisiones que durante años se han dado por hechas.

A la vez, la industrialización gana peso y los materiales vuelven a ocupar un lugar central. La madera estructural, en particular, abre nuevas posibilidades y permite construir de forma más eficiente, más rápida y con una mayor calidad en los espacios que habitamos.

Los proyectos de Zubi Cities parten de esta forma de entender la vivienda, no como un elemento aislado, sino como parte de un sistema más amplio donde lo urbano, lo ambiental y lo social están conectados.

De ahí surge una manera distinta de abordar el desarrollo residencial que integra desde el inicio la eficiencia energética, los materiales, la calidad del espacio y su relación con el entorno. Y la construcción en madera es una de las formas de avanzar en esa dirección.