Más allá de los metros cuadrados: el valor de los espacios comunes

En Zubi Group, apoyamos a los afectados por la DANA y a la reconstrucción de sus comunidades a través de Fundación Felisa

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Más allá de los metros cuadrados: cuando los espacios comunes mejoran cómo vivimos

Los metros cuadrados ya no son el único indicador de calidad de vida. Analizamos el concepto de "hogar ampliado", una tendencia que integra zonas de trabajo, ocio y naturaleza en el edificio residencial. Descubre cómo los espacios comunes, como los del proyecto Madreselva, reducen el aislamiento, mejoran la salud mental y revalorizan la propiedad.

Vivir rodeados de gente y, aun así, sentirse solos. Esta es la paradoja urbana que ha reconfigurado lo que entendemos por “hogar”. Hoy en día, la vivienda es mucho más que un refugio privado, es una extensión de la vida social, emocional y colectiva de quienes la habitan. Los metros han dejado de ser el único indicador de calidad porque lo que ocurre fuera de la puerta influye en cómo vivimos, nos relacionamos y nos sentimos en nuestro día a día. Y mucho.

De esta evolución nace el concepto de hogar ampliado, una nueva forma de habitar que reconoce que muchas de las funciones que antes resolvía la ciudad, como socializar, hacer deporte, trabajar ocasionalmente o pasar tiempo en comunidad, ahora se integran en el propio espacio residencial. El diseño de estos espacios no es una moda ni una tendencia pasajera, es una respuesta directa a una necesidad profunda de conexión, bienestar y apoyo mutuo en entornos cada vez más individualizados.

El hogar ampliado: más funciones, menos desplazamientos

El hogar ampliado rompe con la visión clásica de vivienda como una unidad cerrada para dar paso a espacios versátiles que acompañan diferentes momentos del día. Desde una galería donde leer con calma o hacer una videollamada rodeado de vegetación, una barbacoa que invita a compartir momentos o una zona chillout que acompaña el final del día.

La arquitectura de estos espacios permite que actividades cotidianas, como trabajar desde casa, disfrutar del aire libre o compartir una comida, ocurran de forma natural sin necesidad de salir del edificio. No se trata de sustituir la naturaleza exterior sino de integrarla en la experiencia diaria del hogar a través de patios ajardinados, huertos urbanos, terrazas compartidas y azoteas que enriquecen la convivencia y transforman lo cotidiano en una forma más amable de habitar.

Comunidad y cohesión: el valor silencioso de los third places

Una de las razones por las que los espacios comunes son tan valiosos es su capacidad para generar encuentros informales y relaciones sociales espontáneas. En sociología urbana se habla de los “third places”, lugares intermedios entre el hogar y el trabajo donde se tejen relaciones y se fortalece el sentido de pertenencia. Estos espacios, desde cafeterías hasta salas polivalentes o jardines compartidos, están asociados con mejores niveles de socialización y menor aislamiento.

Un estudio realizado en Toronto sobre espacios comunitarios bien diseñados mostró que el 71% de las personas usuarias reportó una mejora en su salud mental, el 62% experimentó mejoras en su salud general y el 67% tuvo interacciones positivas con otras personas residentes, únicamente gracias al acceso a esos espacios comunitarios. Este tipo de datos respalda la idea de que el diseño urbano y residencial impacta directamente en la calidad de vida de las personas que lo habitan.

Salud física y mental: cuando el diseño cuida de verdad

El impacto de los espacios comunes en la salud va más allá de la percepción subjetiva. La evidencia científica confirma que la interacción social y el acceso a entornos saludables son factores determinantes del bienestar físico y mental. Por ejemplo, investigaciones recientes han observado que las personas con vínculos sociales sólidos tienen un 50 % más de probabilidad de vivir más tiempo, comparado con quienes están socialmente aislados. El aislamiento social, por el contrario, se ha asociado con riesgos para la salud equivalentes al tabaquismo, y con un impacto más negativo para la salud que la inactividad física o la obesidad.

Esta evidencia se alinea con investigaciones que muestran cómo la proximidad a espacios verdes, luz natural, ventilación adecuada y la posibilidad de moverse libremente por zonas compartidas reducen el estrés, mejoran el estado de ánimo y favorecen estilos de vida más activos y saludables. 

Estos impactos no son teóricos. La investigación en arquitectura del bienestar ha identificado patrones claros entre diseño residencial y salud, como se resume en la siguiente tabla:

Dimensión de diseño

Elementos críticos

Impacto en el bienestar

Espacios verdes

Acceso a jardines, terrazas verdes, áreas arboladas

Reducción del estrés, mejora del estado de ánimo, interacción social

Espacios intermedios

Transiciones diseñadas, zonas de estar, nichos sociales

Encuentros espontáneos, flexibilidad de uso

Luz natural

Ventilación cruzada, iluminación abundante en áreas comunes

Regulación del sueño, reducción de ansiedad

Coworking / estudio

Espacios flexibles, múltiples niveles de privacidad

Productividad, reducción del aislamiento en trabajo remoto

Recreación activa

Gimnasios, piscinas, pistas deportivas

Actividad física, bienestar cardiovascular

Acústica

Materiales absorbentes, zonificación de actividades

Confort, mayor capacidad de relajación

Accesibilidad

Diseño universal, múltiples accesos, áreas sin barreras

Inclusión, participación equitativa

Cam 06 Atico2
Cam 07 Pasarela2

Valor económico: invertir en bienestar también suma

El hogar ampliado no solo mejora la calidad de vida, también se traduce en beneficios económicos claros. En España, las viviendas que integran espacios comunes de calidad pueden ver aumentos de valor significativos, a menudo entre el 10 % y el 30 % en comparación con promociones tradicionales, por ofrecer un producto más atractivo y adaptado a las nuevas necesidades residenciales.

Más allá de la plusvalía, vivir en una comunidad con servicios compartidos puede traducirse en ahorros reales en gastos cotidianos: desde acceso a zonas deportivas hasta espacios de trabajo o actividades para niños sin necesidad de acudir a instalaciones externas. Para muchas familias, esto representa no solo una mejora en el estilo de vida, sino también una gestión más eficiente del presupuesto familiar.

Madreselva: donde el hogar se extiende en comunidad

Todo este enfoque se hace tangible en Madreselva, un proyecto residencial desarrollado por Zubi Cities en la localidad de Burjassot, València, concebido desde el inicio como una comunidad donde los espacios compartidos son parte central del modelo de vida.

Madreselva cuenta con 275 m² de zonas comunitarias para uso de los vecinos, superficie muy por encima de la media, que incluye un patio central, una terraza en la planta ático y distintos espacios para la expansión personal y la vida la comunidad donde relacionarse, distribuidos por el edificio, donde se ubican zonas verdes y huertos urbanos, espacios para actividades culturales y sociales, zona de barbacoa, zonas de juego y áreas de descanso. 

El resultado es un entorno que no sólo ofrece viviendas, sino una experiencia residencial completa donde el bienestar, la sostenibilidad y la comunidad forman parte del día a día. Un lugar donde el hogar no se limita a las paredes de la vivienda y se extiende a todo lo que ocurre alrededor.

El proyecto Madreselva se encuentra actualmente en ejecución y en fase de comercialización. Si quieres conocer todos los detalles, puedes solicitar planos, precios e información personalizada a través de nuestra web: