ESG en Real Estate: claves para inversores y promotores en 2026

En Zubi Group, apoyamos a los afectados por la DANA y a la reconstrucción de sus comunidades a través de Fundación Felisa

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ESG en Real Estate: claves para inversores y promotores en 2026

La integración de criterios ESG en el Real Estate ya no es opcional. En 2026, los inversores y promotores que apuesten por sostenibilidad, eficiencia y buena gobernanza obtendrán activos más rentables, atractivos y alineados con las nuevas normativas.

El sector inmobiliario atraviesa un cambio de fondo que, aunque avance discretamente, está reconfigurando las reglas del juego. La integración de criterios ESG -ambientales, sociales y de gobernanza- ha dejado de ser una declaración simbólica para convertirse en una respuesta concreta a las nuevas exigencias del mercado, donde la sostenibilidad ya no se percibe como un valor añadido, sino como un componente esencial del valor real de los activos. Este giro, cada vez más evidente, empieza a marcar una diferencia clara entre quienes se anticipan con visión de largo plazo y quienes siguen operando bajo modelos que pronto quedarán obsoletos. Los desarrollos que no incorporen desde el origen una mirada ESG difícilmente podrán adaptarse a un entorno donde la regulación, la financiación y las expectativas sociales evolucionan con rapidez.

Para Zubi Cities, esta evolución no es una novedad ni una obligación impuesta, es parte de nuestra forma de hacer las cosas. Como promotora comprometida con el impacto positivo, concebimos cada proyecto como una oportunidad para mejorar la vida de las personas y regenerar el entorno urbano. Y en este marco, la perspectiva ESG no es sólo una herramienta útil, sino una guía que nos ayuda a tomar decisiones más conscientes y a desarrollar edificios que no sólo sean eficientes, sino también habitables, conectados con su comunidad y preparados para el futuro.

Una nueva manera de entender el valor inmobiliario

Tradicionalmente, el mercado ha medido los activos inmobiliarios por su rentabilidad directa, ubicación o superficie. Hoy, ese enfoque ya no es suficiente. La mirada ESG permite evaluar cómo se comporta un edificio a lo largo de su vida útil, cómo afecta a las personas que lo habitan y qué huella deja en el entorno. Es, en definitiva, una forma más completa de entender el valor.

Los criterios ambientales (E) se centran en aspectos como la eficiencia energética, el consumo de recursos o la huella de carbono. Los sociales (S) abordan temas como la accesibilidad, la salud, el bienestar o la integración comunitaria. Y los de gobernanza (G) se vinculan con la transparencia, la trazabilidad, el cumplimiento normativo o la ética en la gestión. Aplicados de manera integrada, estos criterios favorecen el desarrollo de viviendas más eficientes, con costes operativos optimizados y mayor capacidad de responder a la creciente demanda de espacios sostenibles.

El mercado recompensa los activos sostenibles

El crecimiento de la inversión responsable en el sector inmobiliario no es una tendencia pasajera sino una consecuencia directa de los resultados que ya empiezan a verse en el sector. De acuerdo con el estudio “Cómo afecta la sostenibilidad al sector living” de CBRE, los proyectos de vivienda sostenible alcanzan ahorros energéticos de hasta un 20 %, junto con reducciones equivalentes en emisiones de CO₂, lo que refuerza su atractivo tanto para residentes como para inversores.

La demanda también acompaña este cambio. Los residentes valoran cada vez más el confort, la eficiencia y la calidad ambiental de los edificios y están dispuestos a priorizar viviendas que integren estos atributos. Al mismo tiempo, los inversores reconocen que la sostenibilidad ya es un factor que influye en el valor y la liquidez de los activos. Una encuesta de PERE News confirma que una gran parte de los inversores en residencial se guía por compromisos de descarbonización, mientras que en España el informe Residencial en España 2025: claves e impulso señala que el 72 % de los inversores ya planea integrar objetivos ESG en sus estrategias.

Normativas más estrictas, riesgos más visibles

A la presión del mercado se suma un entorno normativo cada vez más exigente. En Europa, la Directiva EPBD exige mejoras sustanciales en eficiencia energética de los edificios, mientras que la nueva CSRD amplía los requisitos de divulgación de sostenibilidad a un número mucho mayor de empresas. En Estados Unidos, estados como California siguen liderando con regulaciones ambientales estrictas que incluso afectan a empresas sin presencia directa en su territorio.

Pero la regulación no es el único frente. El sector inmobiliario enfrenta un aumento significativo de riesgos legales vinculados al greenwashing, entendido como la sobrepromesa o tergiversación de logros ambientales, que puede derivar en litigios por parte de consumidores, inquilinos o inversores. Esta situación ha llevado a algunas empresas a practicar el llamado “greenhushing”, es decir, optar por no comunicar sus avances para evitar críticas. Sin embargo, el silencio también puede interpretarse como falta de compromiso o transparencia. Tal como advierte Clark Hill (2025), gestionar bien la gobernanza ESG implica encontrar el equilibrio entre comunicar con honestidad y cumplir con rigor.

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Acceso a capital: la sostenibilidad como ventaja competitiva en Real Estate

La sostenibilidad no sólo protege contra riesgos, también abre puertas. El estudio de Knight Frank (2025) indica que el 69 % de los inversores inmobiliarios están motivados por objetivos de descarbonización, y un 63 % considera que la estrategia ESG mejora el rendimiento de sus inversiones. No se trata de elegir entre impacto y rentabilidad, sino de reconocer que ambos están cada vez más interconectados.

En el segmento residencial, esta tendencia es aún más evidente. Estudios recientes muestran que los proyectos con buen desempeño ESG captan mayor interés inversor y están mejor preparados frente a un entorno regulatorio más exigente. Tal como subraya Deepki las viviendas con una clasificación energética sólida se encuentran en mejor posición para cumplir con las normativas que se avecinan y garantizar así su valor en el mercado.

Esa solidez también se refleja en el acceso a financiación. Los proyectos residenciales alineados con ESG pueden optar a condiciones preferenciales mediante bonos verdes, préstamos ligados a objetivos ambientales o hipotecas sostenibles. Incluso la banca convencional ha comenzado a incorporar métricas ESG en sus evaluaciones de riesgo, lo que confirma que la sostenibilidad se ha convertido en una ventaja competitiva real. En consecuencia, los activos residenciales sostenibles no solo son más atractivos, sino también más líquidos y con un perfil de riesgo más favorable para inversores y entidades financieras.

Costes, datos y estándares: los desafíos de la transición

A pesar de sus ventajas, la integración ESG en Real Estate no está exenta de barreras siendo el coste inicial la más citada. Más de la mitad de los profesionales del sector considera que la inversión requerida es el principal obstáculo, según PERE News (2025). Sin embargo, esta visión debe contrastarse con el coste de la inacción: los activos que no cumplan con los nuevos estándares perderán competitividad, valor y acceso a financiación.

Otro desafío relevante es la fragmentación del ecosistema regulatorio. Existen más de 600 marcos y estándares ESG a nivel mundial, lo que dificulta su aplicación coherente. A esto se suma la necesidad de contar con infraestructuras de datos robustas, capaces de medir, analizar y reportar el rendimiento ESG real de un edificio a lo largo del tiempo. Ya no basta con declaraciones de intenciones: se requiere trazabilidad y evidencia.

¿Por dónde empezar? Actuar con estrategia

La transición hacia un modelo de real estate sostenible puede abordarse con acciones concretas y progresivas. Desde realizar auditorías energéticas hasta mejorar la envolvente térmica de los edificios, pasando por la trazabilidad de materiales, la inclusión de criterios sociales en el diseño o la implementación de sistemas de monitorización inteligente.

También es clave apoyarse en herramientas reconocidas como VERDE, BREEAM, LEED, WELL o GRESB, que permiten medir de forma objetiva el desempeño ESG de un activo y facilitan el diálogo con inversores, entidades financieras y usuarios.

ESG en Real Estate, de la teoría a la práctica

El ESG se está consolidando como un criterio cada vez más influyente en el sector inmobiliario. Más que una obligación, representa una oportunidad para crear activos que respondan mejor a las necesidades de las personas y al mismo tiempo mantengan su atractivo en el mercado. No es un camino sencillo, pero ya se están viendo resultados que demuestran su valor.

Nuestras promociones sostenibles avanzan precisamente en esa dirección, mostrando cómo la sostenibilidad puede integrarse en el día a día del real estate. 

Te invitamos a conocerlas y a descubrir cómo se están materializando estas ideas en proyectos reales.